Entre los muchísimos parajes insólitos que hay en TORNEROS DE LA VALDERÍA y en medio de la Montaña de Cefreos a unos 5 Km. del pueblo se encuentra PEÑA NEGRA; el acceso a dicha peña es muy difícil y peligroso pero desde la cima se contempla un paisaje sin par, una maravilla de la naturaleza. Para llegar allí iremos desde la Praderona al Reguero de Cañegos, de Ricosales a Aguas Blancas y Reguero Salgueiro que recoge las aguas de las Corchas y de la Llera El Sol desde allí se va por un camino o corta fuegos hasta Cefreos y los últimos 400 o 500 metros hasta Peña Negra hay que hacerlos si aún nos quedan alientos monte a través sin camino ni senda alguna que te guíe. O más fácil se busca el depósito del agua y desde allí ya se ve Peña Negra a lo lejos.

Esta historia o leyenda se la contaron por igual a mi padre, mi abuelo Salvador y su abuelo y él nos la contó a mis hermanos y a mí supongo que con el fin de que no pusiéramos jamás los pies allí si no íbamos acompañados por personas mayores y que conocieran bien el camino y la peña.

Había en Torneros una de esas pocas familias que en aquél entonces pudieran permitirse el lujo de mandar a su hijo a estudiar una carrera. El hijo era un buen muchacho que aprovechaba muy bien el tiempo y un día a punto de terminar la carrera quiso conocer mejor el pueblo donde había nacido.

Preguntó a sus padres por los lugares más interesantes del lugar pues quería visitarlos los padres le hablaron de los valcuevos donde los romanos habían extraído el oro, de la cueva de San Benito desde donde los moros hicieron un pasadizo secreto hasta el río para bajar a dar de beber a los camellos sin ser vistos, de la Peña del Tren, del convento de San Miguel y ¡cómo no de Peña Negra! que estaba en Cefreos. El padre al hablarle de esta última advirtió a su hijo de los riesgos y peligros que entrañaba visitarla pues no se llamaba Peña Negra en vano. Tal vez por eso el estudiante sintió una predilección especial por ese lugar pero no quería disgustar a su progenitor así que un día se levantó muy temprano siguió el camino por donde le habían dicho que se llegaba consiguiendo no sin dificultades coronar la peña; pero una vez en la cima perdió el equilibrio cayendo al vacío .Casi en la falda de la montaña había una piedra más sobresaliente y plana sobre la que quedó tendido con las dos piernas rotas al verse así el estudiante compendió que su destino quedaría para siempre ligado a esa peña. Pero antes de morir dejó escrita con su propia sangre la frase que todos conocemos (Peña Negra, Peña Negra, ¡qué mala fuiste pa mí! Que una vez que estuve en ti, a mis padres ya no vi.)

Los padres y los vecinos lo buscaron desesperadamente sin encontrarlo hasta que mucho tiempo después un pastor fue con la cabriada por Peña Negra pues para las cabras era un lugar muy apropiado; se asomó como tantas otras veces había hecho descubriendo en una parte de la `peña el cadáver del estudiante y la inscripción hecha con sangre que ya he mencionado anteriormente y así termina esta historia que mi padre (Antonio) nos contaba entre otras muchas cosas para advertirnos de que a veces lo bonito puede ser muy peligroso.

Meli