Si en el presente se narra la historia y si el pasado la configura y si tal configuración es posible recordar, de todo ello es posible concluir, que si no se ha vivido no resulta creíble. Ustedes dirán, si la historia que les voy a relatar responde a lo realmente sucedido o es fruto de la imaginación de su autora.

Centrémonos, León, La Bañeza, Torneros. Corrían los años 60, más cerca de los 70, nuestros protagonistas son la totalidad de los alumnos/as-niños/as, o como luego se verá no tan “niños/as”, de la escuela pública, no existía en esa época la variedad de centros escolares que hoy en día, es decir, públicos, privados, concertados, todo el mundo iba a la escuela.

La educación que se impartía, a parte de historia, geografía, matemáticas, lengua, literatura….., no incluía, educación sexual, por lo que era preciso recibirla en horas “extra escolares”. Nuestros protagonistas, aplicándose en grado sumo, eran mentes privilegiadas, deformadas, eso sí, pero privilegiadas.

En este tema tan espinoso, que todo el mundo tenía en mente y del que nadie hablaba, resulta evidente que los primeros pasos se dan con el “me gusta fulanito/a”, por supuesto que tales manifestaciones se realizaban por sexos, nunca por parejas. El medio de comunicación, no existían los móviles, ni el correo electrónico, era la “bola de papel”, lanzada con precisión y maestría o bien entregada en mano por un correo de absoluta confianza, hacia el objeto de deseo, más valía que así fuese pues un lanzamiento equivocado o una entrega defectuosa podría acarrear serios problemas de insoluble solución.

El curso escolar avanza, los alumnos/as han tenido tiempo de fijar sus objetivos amorosos y se hace necesario el “toque de atención”, bola de papel, lanzamiento, entrega en mano, contacto en definitiva. Una vez que todas las fases del proceso de acercamiento se han llevado a buen término y como nuestros protagonistas, tal y como se ha indicado, dotados de mentes privilegiadas pero deformadas, resuelven que resulta imprescindible, para no contravenir la moral imperante, pasar por “vicaría” y regularizar la situación y por lo tanto organizan la boda de la pareja más estable del momento, con unas cuantas “bolas de papel”, bien lanzadas y recepcionadas, pues no se había producido su devolución, el noviazgo había concluido y no era preciso dilatar el ansiado momento.

El reparto de papeles no planteó ningún problema, la pareja de contrayentes Socorro y Avelino, los padrinos Ludy, la que también tenia sus más y sus menos en cuanto a lanzamientos de bolas de papel se refiere , y Noé, a estos dos últimos cierta pelusilla respecto de los contrayentes y finalmente el cura Miguel Ángel , que generaba en aquel entonces atracción fatal entre la sección femenina de Torneros.

Como todo evento que se precie preciso de un plan para ser llevado a cabo, el por que de este plan obedece al sigilo con que los participantes tenían que obrar. Se trataba de un matrimonio secreto, aun cuando el lugar escogido para su celebración fuese un paraje, mas bien concebido para un aquelarre, como es Las Castañales.

Los alumnos no participes directos en la boda fueron los invitados, recibiendo la invitación verbalmente en una “asamblea” convocada la efecto en la hora del recreo. Aun cuando la autora de esta historia no quiera asumir ningún papel de protagonista, es lo cierto que fue, sino la promotora una de las principales cabecillas junto con el gallito del pueblo (Miguel Ángel).

Esencial en toda boda que se precie es el traje que lucirán los novios y padrinos y en este aspecto se puede decir que los diseños fueron exclusivos. La novia lucia el primoroso traje de su primera comunión lo que da a entender el desarrollo pisofisico de la misma. El novio lucia el denominado traje clásico de los domingos. La madrina engalanada, llamaba la atención por los zapatos de tacón “tomados en préstamo de uso” de su madre. Especial atención merece el atuendo que lucia el Cura por cuanto que le fue confeccionada para la ocasión un conjunto de sotana y casulla de importación, por cortesía de Piensos Biona (el obispado de Astorga nunca mostró beneplácito con estilo tan innovador).

No hay boda sin banquete y aquí si se plantearon serios problemas a la hora de elegir el menú de degustación, optándose por productos de la tierra u un único plato LA TORRAXA y Tarta nupcial. ¿Como y donde obtener los ingredientes?, cada uno de los participes tenia que procurar que en su casa no echaran en falta los chorizos y la cecina que hábilmente sustraían, pues estos son los productos con los que se confeccionaría el menú.Igualmente fue preciso recolectar las Moras silvestres para la confección de la Tarta Nupcial.

Llegados los contrayentes , padrinos y cura se celebra con gran solemnidad y emoción contenida el enlace. Concluido este fue preciso encontrar dos piedras planas para ponerlas al sol a calentar y cocinar la Torraxa, proceso que no deja de tener su arte, pues requiere en primer termino que las piedras estén lo suficientemente calientes para que colocados sobre una de ellas los chorizos y la cecina sean tapados con la otra piedra y con el calor de ambas freír el embutido. Proceso complejo resulta igualmente la elaboración de la Tarta Nupcial: siguiendose los mismos pasos que anteriormente se han relatado para la elaboración del primer plato, existiendo un reparto equitativo mediante pajas de trigo de la porción de moras que a cada uno de los invitados le correspondía.

Cantando una vez finalizado tan fastuoso y opíparo banquete:

Quítense los platos
y los tenedores
que están satisfechos
todos los señores
Todos los señores…

Los novios una vez concluida la boda fueron acompañados por sus padrinos e invitados por la parte alta de las Castañales hasta el cementerio, eludiendo de esta manera miradas curiosas y nada amistosas de los vecinos y familiares, siendo amenizada esta marcha nupcial con canciones populares entre las que destaca la que dice:

La madrina es una rosa
y el padrino es un clavel
la novia es un espejo
y el novio se mira en él.

El Señor Cura como fin de fiesta se desplazo a Rosinos donde tenia guardados para la ocasión dos cohetes, que hizo explosionar desde el cementerio. La imprudencia del Señor cura condujo al desastre la celebración pues la hasta entonces secreta boda paso a ser de conocimiento publico con graves perjuicios físicos para todos los participes.

Enterados los padres de lo llevado a cabo por sus hijos tomaron las medidas disciplinarias que consideraron oportunas, así la madrina aun recuerda el calor de sus nalgas tras haber sido estas azotadas amorosamente por su madre.

Al ida siguiente cuando retornaron todos/as los alumnos/as a la escuela Doña Benita la maestra, alterada por los acontecimientos (más por lo que imaginaba que por lo que realmente sucedió) aplico serias medidas correctivas a los alumnos participes en la boda:

1. º.- Les hizo escribir más de cien veces a cada uno frase recordatoria de lo llevado a cabo para que no se volviese a repetir.

2. .º- Ponerse de pie con los brazos en cruz sujetando un libro en cada mano.

3. .º- Tortura psíquica pues relataba los peligros que entraña la celebración del matrimonio por cuanto que podría haberse consumado por los contrayentes (algo que en ningún momento paso por la mente de los mismos).

Las vueltas que da la vida nos lleva al día de hoy a invertir los papeles y el novio se hizo cura ¿Tendría algo que ver la experiencia infantil?

Ludi Mendez