MI PRIMER VIAJE A TORNEROS DE LA VALDERÍA Soy hija y también esposa de personas nacidas en Torneros, toda mi vida soñé con conocer el Piñego Redondo, la calle de arriba, la Culaguina, el río Eria, la calle abajo, la Culagona, porque mi padre Pedro Ferreras De Luis me contó muchas historias de ese lugar… su lugar… mi lugar….

Por fin llegó mi día,conocería no sólo el pueblo de mi padre sino también el de mi marido, ya que me casé con un hijo de Torneros, Joaquín Carrero Blanco.

Viajamos con nuestros pequeños hijos , el 19 de abril de 1979, ¡qué viaje lleno de ilusiones!…, pleno de expectativas.

Llegué desde la Argentina a Madrid, ahí conocí a mis cuñados Paco y Dictina y la pequeña Natalia, ( Paqui estaba aún en el vientre de su madre), que nos recibieron con gran amor. Unos días más tarde viajamos a Torneros.

Conocí a mi suegra Anatolia, a mis otros cuñados Honorino, Inés y a su hija Sofía, también conocí a mis tíos Ramona y Santiago y todos mis primas y sus respectivas familias, todos nos recibían con alegría, con cariño, erámos bienvenidos, disfrutamos ese encuentro con los nuestros, con nuestras raíces..

Nos instalamos con los niños en la casa de Dictina Y Paco, frente a la plaza, mis pequeños hijos Pablo de tres añitos y Jano de dos años, jugaban todo el día correteando por las pintorescas calles de este hermoso pueblito de montaña, acompañados por los niños del lugar, y como correteaban por todos lados ensuciaban su ropita… que decidí lavar en la casa en la que me hospedaba, justo en ese momento de gran lavado llegó a visitarme mi tía Ramona, con quien había entablado una hermosa relación, ella viéndome tan atareada me indicó que enjuagara la ropa en el agua abundante de la fuente, que por otro lado estaba frente a mi nueva casa.

Ella me acompañó hasta la fuente y me pidió que esperara un momento, yo apurada metí la ropa enjabonada en la fuente, cosa que creí natural para enjuagarla.

Cuando estaba en plena tarea, apareció un pastor con sus vacas que venían a beber agua fresca en la fuente, que debido a mi ignorancia estaba llena de jabón…, y las vacas olían el agua y se retiraban sin beberla, y en ese momento escuché una fuerte voz que gritaba: pero ¡Amrericana , americana… que has hecho! , yo atónita lo miraba sin comprender su reclamo, hasta que apareció mi salvadora, mi tía Ramona, indicándome que ahí no se enjuagaba la ropa sino en un fuentón que ella había ido a buscar a su casa …. todos se rieron de mi falta de experiencia … tuvimos que limpiar la fuente … y las vacas contentas bebieron el agua…

Después de 22 años volví con mi marido a Torneros, no estaba la fuente en el medio de la placita…, esta vez no llevaba niños…, ya son hombres, yo les cuento la historia y la disfrutan conmigo…¡qué hermoso lugar!, ahí están mis raíces…parte de mi familia , y amigos que han quedado esperando nuestro regreso… y a los que recuerdo con gran amor.

Norma Ferreras de Carrero